Cualquiera que haya trabajado en una gran multinacional habrá percibido que en ocasiones hay demasiada burocracia, lentitud en la toma de decisiones, personas que trabajan sólo para cubrir procedimientos y apenas se dedica tiempo a la propia actividad comercial.
Las multinacionales automovilísticas son muchas veces presas de estas situaciones, y después de haber trabajado en dos de ellas, poniéndome a nivel personal, te diré que a veces te puedes desesperar mientras ves cómo un proyecto válido es omitido o tirado para atrás porque, simple y llanamente, no puede resistir los procedimientos (el jefe del jefe de tu jefe tiene que hablar con el departamento "equis" para pedir permiso a otro jefe...).
Estos formatos de acción son una pesada carga en la rentabilidad de las compañías, más cuando estas se globalizan. Y es que el comercio actual, el mundo en sí mismo, ha cambiado, y si antes se necesitaba una estrategia concreta para cada mercado concreto, ahora se pueden dinamizar y enfocar las cosas de una manera completamente distinta, con una relación más directa desde la marca hasta el cliente, y en un lenguaje mucho más universal.
Dan Akerson, CEO de GM, quiere acabar con este modo de funcionar, que también está implantado en la General Motors. Akerson habla de meter a su compañía en el siglo XXI, creando figuras globales para dirigir aspectos como compras o I+D dentro de todas las marcas de GM.
Y es que hay ejemplos para todo. Podemos citar que General Motors emplea 30 tipos distintos para manillas de puertas en todos los coches de sus marcas, mientras rivales como Toyota se quedan en tan solo cinco. Aspectos tan "tontos" como este te dan una idea clara de que GM trabaja "en isla", lo que le impide maximizar las economías de escala, con las que podría lograr mayores beneficios de cada coche vendido.
En cierto modo podemos ver las declaraciones de Akerson como un gesto para hacer que GM se mueva hacia un funcionamiento más similar a Ford, que bajo su estrategia global "One" también pretende unificar cargos de decisión, y reducir las duplicidades existentes para cada cargo en cada mercado.
La cuestión es ver si esta nueva estrategia le funciona a GM. Y es que dar con el producto adecuado para todos los mercados resulta complicado, igual de complicado que encontrar a un jefe "global" para ciertos departamentos que requieren especial sensibilidad local. Porque hay que saber enfocar los coches para Europa, Asia y América, donde las culturas y las maneras de entender "qué es un buen coche" son muy diferentes.
Las multinacionales automovilísticas son muchas veces presas de estas situaciones, y después de haber trabajado en dos de ellas, poniéndome a nivel personal, te diré que a veces te puedes desesperar mientras ves cómo un proyecto válido es omitido o tirado para atrás porque, simple y llanamente, no puede resistir los procedimientos (el jefe del jefe de tu jefe tiene que hablar con el departamento "equis" para pedir permiso a otro jefe...).
Estos formatos de acción son una pesada carga en la rentabilidad de las compañías, más cuando estas se globalizan. Y es que el comercio actual, el mundo en sí mismo, ha cambiado, y si antes se necesitaba una estrategia concreta para cada mercado concreto, ahora se pueden dinamizar y enfocar las cosas de una manera completamente distinta, con una relación más directa desde la marca hasta el cliente, y en un lenguaje mucho más universal.
Dan Akerson, CEO de GM, quiere acabar con este modo de funcionar, que también está implantado en la General Motors. Akerson habla de meter a su compañía en el siglo XXI, creando figuras globales para dirigir aspectos como compras o I+D dentro de todas las marcas de GM.
Y es que hay ejemplos para todo. Podemos citar que General Motors emplea 30 tipos distintos para manillas de puertas en todos los coches de sus marcas, mientras rivales como Toyota se quedan en tan solo cinco. Aspectos tan "tontos" como este te dan una idea clara de que GM trabaja "en isla", lo que le impide maximizar las economías de escala, con las que podría lograr mayores beneficios de cada coche vendido.
En cierto modo podemos ver las declaraciones de Akerson como un gesto para hacer que GM se mueva hacia un funcionamiento más similar a Ford, que bajo su estrategia global "One" también pretende unificar cargos de decisión, y reducir las duplicidades existentes para cada cargo en cada mercado.
La cuestión es ver si esta nueva estrategia le funciona a GM. Y es que dar con el producto adecuado para todos los mercados resulta complicado, igual de complicado que encontrar a un jefe "global" para ciertos departamentos que requieren especial sensibilidad local. Porque hay que saber enfocar los coches para Europa, Asia y América, donde las culturas y las maneras de entender "qué es un buen coche" son muy diferentes.



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